11.2.12

My summer of love/ La Vespa

El camino se iluminó de golpe por el crepúsculo. Las luces que se prenden para transformar todo más humano- quiero decir, más urbano. La Vespa se pasea por curvas y por bosques, en un contraste grisáceo y verde. Pavimento y árboles, a los costados del camino que se iluminó de golpe. Y las imágenes se remixan. Es la muerte de un ave, en el recinto. El instrumento, la madera entre sus piernas, el sonido, el aleteo; la oscuridad de los salones cuando una se percata de que está tan sola... El recuerdo es una risa y un baile, entre antiguos rostros y el poder de transportarse, entre brazos, luces, cabecitas adorables que un monstruo hubiera deseado. El recuerdo duele, muerde y salpica de llantos provocados sin querer. Mientras, la Vespa se pasea por el camino que se iluminó de golpe, por una selva de edificios, de caricias que no se sienten. De besos cortos pero prolongados. La Vespa huye sin ganas de volver. Huye directo al recuerdo para morir a fuego lento.
"Si me dejás, te mato./Si me dejás, te mato... y me suicido."

3.2.12

Sin título III

Y es así, te agarra la loca y te metés en un VHS para planchar tu piel; todo menos la ropa. ¿vos compusiste eso? un silbido muy Kill Bill, no, alejate. Hay unas aguas que se mueven, se sacuden tan selváticas. Me parezco a tu mamá, no la conozco, pero seguro me parezco. Algo que empieza en mis pies y termina en mi ilion. Acercate, ¿ves? acercate a mí. Es un fuego, es un juego, es un miedo, es un silbato eterno. Amor, en un aleteo, cuando íbamos en bandada, me dijiste "qué difícil es lidiar con el cielo, nena.". Te desenchufé y todo siguió como si nada. ¿Estás solo ahora? Hay una sombra atrás mío, me sigue a todas partes. Estoy dormida. Estoy en un sueño. Vos sos mi sueño. Veraniego, malo, malísimo. Me gustan las botellas que guardás en la heladera, todas tienen formas graciosas y lindas, como tu sonrisa. No entendés, ya sé. Jamás es una escalera, siempre es un ascensor. Hablame, enfurecé, griñí y reíte de lo mucho que te quiero, de lo mucho que no sé, que no entiendo. Vos estás allá, acostado ahí, tan enfermo (ermo, ermo) que se te confunden los párpados con los omóplatos; ah, te saltan como flechas cuando forcejeás para alcanzar el balde al pie de la cama. Acercate. Ando en puntas de pie esquivando los vidrios. Qué pequeños, ¿no? Todos se ríen, se distorsionan cuando llueve. ¿Nos amamos? Es buena idea. Justo hoy, que es una noche tan...

2.2.12

cortocircuito

Me quiebro con la
lentitud de los días
que se pasean a mi lado
y me empujan.
Me balanceo con la
cadencia circular
que dibujan
los buitres
sobre mi cuerpo.
Hoy caigo
hoy veo
mi eterna ceguera
como la condena al tacto
a sentir
un áspero
futuro.