Y tu vida abandona lo que fue contemplar al delfín para darle paso a la metamorfosis y que se vuelva tonina que, por más que salte de un lado a otro, tiñe los mares de sangre, y sumergido en ellos, un cofre del simbolismo que representa ese color. Te sorprende el hecho de que el cerezo esté en flor; obnubilado por una atmósfera rosada para nada empalagosa.
Y volvés, y tu mente se ilumina ante la idea recién nacida, observás a la tonina que te afirma: Estás enamorada.